Sin duda alguna la frase "algunas personas mejoran el mundo sólo con su presencia" le hace gran justicia a esta personita con la que próximamente voy a compartir el resto de mi vida.
Una horita de disfrute continuo, en la que pudimos ver lo bonito que es todo desde el aire (unos 600 pies de altura que vienen a ser unos 200 metros). A una velocidad media de 200 km/h, dimos algunas vueltas, piloté un rato, y el avioncito (de 150 hp) dió muestras de ser muy estable y fácil de llevar. Salió un dio estupendo y salió todo a pedir de boca. Algunas fotos son espectaculares, pero sólo pongo algunas de las 140 que se hicieron.
La verdad es que fue un regalo de cumpleaños inesperado, inusual, y que disfruté como un niño. Y no solo yo, los pasajeros me consta que también disfrutaron.
Una mención especial para el piloto e instructor de vuelo del Real Aeroclub de Valencia, Alejandro, que hizo de anfitrión estupendamente bien, lo explicaba todo, y me dio información más que interesante sobre aviación civil, procedimientos y sobre los cursos de piloto a los que ya no quito ojo. Pero eso es otra historia.

3 comentarios:
¡salve!
Antes de nada ¡Feliz cumpleaños!
La verdad es que es cierto que esas personitas con las que decidimos compartir nuestra vida nos la alegran si cabe aún más con regalos sorprendentes.
Y el tuyo mola un huevo. Ahora eres el más envidiado.
Al final, aún siendo adultos, somos unos niños. Y a mi me encanta ser el más niño.
Que los dioses os protejan.
Alalalaí!!
Muy cierto lo que dices, son unas personas muy grandes.
Como dice mi chiquitina, "pechhona humana".
La vida merece la pena vivirla por ellas.
Un abrazo.
Maaadre mía qué envidia te tengo!!!
Un pedazo de nikyo cuando te vea, para a ver si se me pasa un poco....
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